miércoles, marzo 03, 2004

PPK: el mago de la cocina

Nuestro flamante superministro de Economía acaba de perpetrar un magnífico artículo titulado "Lo que debemos hacer en materia económica", publicado en el diario "Post" de Lima, el domingo pasado. Solo nos detendremos en el comentario de los dos primeros párrafos de ese texto, a fin de rectificar levemente algunas cifras y errores conceptuales que ahí se han deslizado involuntariamente. En primer lugar, afirma que Perú ha mostrado "las mejores cifras de América Latina" en términos de crecimiento económico. Lo que es cierto para el 2002, en que crecimos al 4,9% y no 5,2% que ahí figura, dato ya caduco según el INEI. No así el 2003, en que nos ganaron Argentina (7,3%) y Costa Rica (5,6%).

Gracias a esa expansión económica, continúa el autor, se "ha creado más empleo formal, sobre todo en Lima", lo que no se condice con las cifras. La fuerza laboral ocupada (formal e informal) en Lima Metropolitana cayó de 3.725.000 a 3.571.000 de diciembre 2002 al mismo mes de 2003 (pérdida: 154.000 empleos). Y si el autor considera que el empleo "formal" está compuesto por el trabajo "dependiente", la caída fue de 2.102.000 a 2.051.000 (pérdida: más de 50.000 empleos). Hágase como se quiera el cálculo, por trimestres móviles o años inmóviles, el resultado es el mismo: no se ha procesado un aumento del empleo (a excepción del que consiguieron los peruanos en el extranjero), como todos hubiéramos deseado.

Tercero: esa supuesta generación de empleo, en que debe notarse que la tasa de desempleo creció del 9,9% al 11,1% en el último año, habría "contribuido a reducir la pobreza extrema de 48 a 42%". Esos guarismos quién sabe de dónde salen, a no ser que se confunda "pobreza" con "pobreza extrema" o se haya inventado una nueva definición de esta última. Las cifras que se manejan -bastante atrasadas y poco confiables- nos dicen que la pobreza, a nivel nacional, estaría por el 52% y la extrema por el 24%, con todas las debilidades de las mediciones tipo "un dólar diario por mocha". Continúa el autor señalando que "la enorme distancia económica entre Lima y provincias parece agrandarse". Nuevamente está equivocado: a principios de los años 1970 Lima generaba el 51% del PIB y ahora está por el 45% (y no 60%, como él afirma), sin haberse registrado mayores cambios durante los últimos años.

Finalmente, el gran profesor de economía confunde el PIB per cápita con "ingreso promedio anual por habitante en Lima" (IPA). Todo estudiante de economía sabe que son dos cosas muy distintas, ya que al PIB hay que quitarle por lo menos un 25% (pagos netos a factores del exterior, impuestos y demás) para llegar al ingreso personal disponible, el que -dividido entre la población- recién nos daría el ingreso por habitante. Pero hay un camino más fácil: se consulta la Nota Semanal del BCR (Tabla 72), donde tenemos el ingreso promedio de los limeños, mes a mes. De ahí resulta que el IPA del año 2003 fue de S/. 9.270 soles, es decir, US$ 2.650. Pero en su artículo, PPK nos dice que el limeño promedio tiene un ingreso de US$ 4.500, con lo que el estimado de nuestro ingenioso articulista rebasa la cifra real en casi un 70%.

Contrapunteando el artículo de marras, habría que decir "lo que NO debemos hacer en materia económica", por lo menos en el uso de nuestras cuentas nacionales (sobre las falacias y simplificaciones ideológicas de los demás párrafos del artículo no merece la pena detenerse en esta oportunidad). Por lo pronto, solo dos lecciones: dejar de usar ábacos para realizar cálculos, por elementales que fueran (aunque resulte loable que así se quieran reducir los gastos del sector público); y estar más o menos al día sobre las cifras que publica el INEI y el BCR. Más allá de estas cuestiones aparentemente técnicas, esa "cocina" de datos no es ingenua, por lo que solo nos cabe decir que también en este campo este país ha empollado a toda una generación de hueveros, cada uno de los cuales se los saca de la manga, mismo David Copperfield.

La cadena de hueveos (aunque no suene muy elegante, el término puede usarse en público... Martha Hildebrandt dixit) puede sintetizarse así: García acaba de decir que Toledo lo hueveó; PPK tiene que haber hueveado a su alumno predilecto, porque este nos hueveó con una hiperinflación de padres; y ahora el "darling de Wall Street" (CNN) quiere huevearnos a todos con unos huevos estadísticos de avestruz. Con todo respeto del suscrito, por supuesto, aunque suene a hueveo. Pero ya hablando en serio: es hora de que desahuevemos (con el perdón de doña Martha) a los que todos los días nos vienen hueveando, en especial a esos políticos que pretenden pasar por "técnicos".

(Fuentes: Actualidad Económica del Perú y La República)


Publicado el Martes, 2 de Marzo del 2004

martes, marzo 02, 2004

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