jueves, octubre 16, 2008

La Inflación sigue duplicando la Meta Superior del BCR

Me sigue llamando la atención que el INEI no publique la inflación anual de las 25 ciudades para las que dispone de datos. Se limita a presentar el aumento del Índice de Precios mensual y el acumulado del año en cuestión (en este caso, de enero a setiembre 2008). Tampoco da a conocer los valores de los índices del IPC, lo que sería muy útil y, de preferencia, con la misma base que tiene Lima (Diciembre 2001 = 100). Ese vacío resulta molesto para quienes estudian el tema, porque tienen que hacer el laborioso cálculo de acumular los aumentos mensuales para llegar a la tasa anual. El Gráfico que adjuntamos consigna los datos anuales que ha producido nuestro ábaco, lo que permite observar la tremenda divergencia existente entre las inflaciones urbanas de nuestras regiones.


Es cierto que, por su magnitud, ofrecer los datos anuales puede asustar y que por razones políticas puede no parecer conveniente hacerlos públicos, supuestamente para evitar azuzar las peligrosas “expectativas inflacionarias” y/o para evitar que siga cayendo la aprobación del gobierno. Sobre todo si se tiene en cuenta, como se desprende del diagrama que publicamos abajo, que todas las ciudades –excepto Cajamarca- han soportado tasas inflacionarias que son superiores al doble de la meta inflacionaria superior de referencia (3%) del BCR. Incluso hay poblados que rebasan el 8% anual, lo que es realmente preocupante, porque su impacto debe haber disipado los aumentos nominales de ingresos que pudieran haberse dado. Es ese el caso de nada menos que 15 urbes, con tres que rebasan incluso el 10% (Moyobamba, Cusco y Huaraz).


La inflación anual urbana ascendió al 7% entre octubre 2007 y setiembre 2008. En términos redondos, la inflación urbana –excluida Lima- aumentó en un sorprendente 8% a lo largo de los últimos doce meses. En cambio, la inflación capitalina fue del 6,2% en ese periodo y que este año, en el mejor de los casos, habiendo acumulado una inflación del 5,29% hasta el mes pasado, llegaría al 6%, si la inflación mensual de los tres meses que faltan para terminar el año se ubicara en un 0,22%.


Afortunadamente la inflación mensual caerá sostenidamente este y los meses siguientes, a pesar, tanto del reciente aumento de la electricidad y del anunciado aumento del precio del agua, como por el hecho de que el índice anual de Precios al por Mayor a nivel nacional ha aumentado 10,7% (sic) y todavía falta que se vierta sobre los precios al por menor.


Pero el daño ya está hecho, porque la inflación ya cumplió su función: la de encoger los ingresos reales para contener el crecimiento de la demanda interna, especialmente de los segmentos C, D y E de la población. Lo que ha venido acompañado, reforzando el efecto anterior, por la desaceleración de la demanda de crédito doméstico, por el aumento de las tasas de interés, por la contención del gasto público y por la restricción familiar del consumo avizorando la preocupante turbulencia internacional y doméstica. Finalmente, habrá de contribuir a una baja paulatina de la inflación la reducción de de los precios internacionales de insumos básicos (maíz, trigo, soya y petróleo), si bien a un ritmo menos que proporcional como consecuencia de su control directo o indirecto por parte de empresas oligopólicas.



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