jueves, julio 31, 2008

El mensaje oculto del Mensaje

En su reciente informe anual el mandatario insistió en la ‘tesis’ de que la inflación es fundamentalmente importada, consecuencia del “alza brutal del petróleo y de los alimentos”. Sin embargo, por fin, acaba de reconocer a regañadientes que el alza del nivel general de precios también podría deberse a la expansión exagerada de la demanda interna: “La economía creció 9%, pero la demanda nacional ha crecido 13%. Ese 4% [1] de diferencia puede ser otra de las causas de la inflación, y si añadimos billetes en exceso a esa demanda, sólo aumentaremos los precios”. Por tanto, “nuestra decisión es controlar severamente el aumento de los precios, porque con inflación ninguna obra física o reforma legal satisfacen a la ciudadanía. Y yo sé que eso esperan de mí y del Gobierno las madres y la familias del Perú”, recordando seguramente a las que sobrevivieron a su histórica hiperinflación.

Pese a reconocer este problema, que es el más grave de la coyuntura actual, el mandatario olvidó explicarle a la Nación cómo se iba a “contener (sic) la inflación” sin afectar, ni su lucha contra la pobreza, ni el crecimiento de la producción y el empleo. Ya que hace algunas semanas declaró que era él quien determinaba la política económica en el país, debió compartir siquiera unas pocas pautas de política en relación a las componentes de la demanda interna que se desacelerarían para ‘contener’ el alza de precios, los que mientras tanto ya han vuelto a incrementar la pobreza por encima del 40%. Seguramente consideró que no era muy elegante hablar de ‘ajustes’ en días festivos y, mucho menos, cuando desde hace dos décadas se han venido adoptando medidas macro-estabilizadoras con la promesa –siempre fallida- de que sus resultados ‘pronto se sentirán en los bolsillos de la gente’.

Eso explica porqué se salió por la tangente, al afirmar que hoy en día “ya el crecimiento no sólo depende de los minerales y sus precios, sino fundamentalmente de la demanda y del consumo internos, pero mantenerlo requiere estabilidad fiscal y no desorden, un manejo preventivo de la política monetaria y mucha, muchísima responsabilidad en la clase política”. Con lo que le sopló elegantemente la pluma al MEF y al BCR, lo que nos da una idea del tipo de ajustes que nos esperan en los próximos meses. Por supuesto que no habrá paquetazos, sino que las medidas de ‘estabilización’ serán aplicadas tersamente.

A ese respecto, no me cabe la menor duda que será el gasto público el que se comprimirá sustancialmente, paralelamente a los ajustes monetarios que cercenarán el aumento del consumo y la inversión privadas, indiscriminadamente. Dado que se aplicarán las clásicas medidas ortodoxas, el crecimiento se desacelerará y se elevará levemente la inflación, a no ser que continúen las recientes caídas drásticas del maíz y del trigo, así como del petróleo.

Un programa alternativo al que se adoptará efectiva e infructuosamente en el país requeriría de cirugía económica fina, dirigida a un redireccionamiento de los precios relativos básicos y a promover una serie focalizada de inyecciones y sustracciones del flujo circular [2]. Lo que permitiría comprimir el consumo privado en forma selectiva en perjuicio de lo segmentos de altos ingresos y evitaría tener que disminuir el gasto público y la inversión privada, a la vez que serviría para que los sectores pobres de la población no tengan que cargar nuevamente con los costos del inevitable ajuste. Pero para ello no esta preparado técnicamente, ni dispuesto políticamente el actual equipo económico.


Fuente: Alfredo, en La República, julio 2008; p. 18.

[1] Cuando se aprobó el Mensaje en el Gabinete algún economista debió explicarle que debió haber dicho ‘4 puntos porcentuales’ o, si prefería hacerlo en porcentajes, que había una diferencia de 44% entre ambas variables. Desafortunadamente sigue siendo muy común confundir porcentajes con puntos porcentuales.

[2] Entre muchas otras propuestas de este tipo de enfoque (muy distinto a la ‘heterodoxia’ peruana del anterior gobierno de García), destaca una ‘clásica’, publicada hace 20 años: Eprime Eshag, “Sugerencias para mejorar los programas de estabilización del FMI”, en Revista Internacional del Trabajo, vol. 108, no. 3, 1989; pp. 351-375.

Toledo y Lourdes han descubierto la pólvora

En recientes declaraciones que aparecieron hoy en la prensa, con mucha imaginación (oportunismo lo llaman algunos, cinismo otros) han declarado nada menos que lo que hace dos años ya sabían todos respecto al carácter de fracción de clase (¡vayan términos!) del gobierno de Alan García:

Alejandro Toledo, Ph.D. (¿es que la vaca olvidó que alguna vez fue ternera?), desde Yakarta:

"Alan García gobierna solo para los ricos", sentenció, para agregar que el actual gobierno peruano es de una "extrema derecha" a la que "no gana nadie en América Latina" [1].

Lourdes Flores, Jefa indiscutible del PPC (reconoce que habría aplicado las mismas políticas económicas de AGP, ¿pero habría tenido la muñeca política y establecido el colchón social para sobrevivir a la presidencia por más de un año?):

“Creo (sic) que ha cogido solo un pequeño espacio de lo que había que hacer en el Perú, que era lograr una dirección correcta en materia económica, y hoy es un presidente sumamente conservador. No tengo duda de que es el presidente de los ricos[2].


Fuente: El Comercio, julio 31, 2008; p. a4.


[1] Fuente: El Comercio, julio 31, 2008 (www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2008-07-31/

toledo-considera-muy-prematuro-hablar-vuelta-politica-no-lo-descarta.html).

[2] Fuente: La República, julio 31, 2008; p. 2 (www.larepublica.com.pe/content/view/235334/483/).

jueves, julio 24, 2008

¿La Mundialización ha reducido la desigualdad a escala mundial?

Uno de los más lúcidos editorialistas de El Comercio afirma hoy [1], con toda tranqulidad, que los economistas han ‘demostrado’ que, gracias a la globalización la desigualdad en la distribución de los ingresos a nivel mundial ha disminuido desde los años ochenta en adelante. Para ‘sustentar’ su conclusión se limita a nombrar a Xavier Sala-i-Martin. Esta buena noticia la repiten a diario quienes creen ciegamente en la globalización. No están bien informados.

Los que están tercamente en contra de la globalización dicen todo lo contrario. Tampoco parecen estar adecuadamente enterados.

De ahí que, para tener una visión detallada de esta materia tan compleja, recomendamos la lectura de la magistral reseña bibliográfica siguiente:

Sudhir Anand y Paul Segal, “What Do We Know about Global Income Inequality?”, en Journal of Economic Literature, vol. 46, marzo 2008; pp. 57-94.

Sobre la base de un riguroso análisis de las más sofisticadas investigaciones empíricas disponibles, estos autores concluyen que “no es posible llegar a una conclusión definitiva en relación a la dirección de cambio en la desigualdad global durante las últimas tres décadas del siglo veinte. Los diferentes estudios llegan a estimados ampliamente divergentes, tanto del nivel, como de los cambios en la inequidad interpersonal global” (op.cit.; p. 90) [2].



[1] Daniel Córdova, “La globalización nos salvará de una crisis” (www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/

2008-07-24/la-globalizacion-nos-salvara-crisis.html).
[2] En lo único que coinciden es en el hecho de que los coeficientes de desigualdad global son muy elevados (el Gini rebasa el 0,6). En cambio, de acuerdo a los autores, la mayoría de estudios encuentran que la desigualdad al interior de los países ha aumentando durante los últimos treinta años.

jueves, julio 17, 2008

Aprobación Presidencial y Bienestar Subjetivo: Lima, 2006-2008

De la observación del gráfico adjunto se desprende que existe una relación muy estrecha entre la aprobación presidencial y el bienestar económico subjetivo de las familias limeñas. Antes de establecer tal comparación y la posible dirección de causalidad, veamos la evolución de cada una de estas variables por separado, según las encuestas de opinión.

De una parte, durante estos dos primeros largos años del presente régimen, en Lima Metropolitana la aprobación presidencial (APR) alcanzó un promedio de 45,6% (setiembre 2006 a julio 2008), según datos del Instituto de Opinión Pública de la PUCP. Sin embargo, es posible distinguir tres fases relativamente bien marcadas (ver gráfico adjunto: líneas azules). Una primera, durante la luna de miel de los primeros siete meses, el porcentaje de simpatizantes del presidente se elevó paulatinamente desde setiembre 2006 (56% de aprobación) hasta marzo de 2007, en que alcanzó su máximo (64%). La segunda, en que se observa una caída abrupta durante los siguientes 7 meses, en que se desploma aceleradamente del 64% al 30% en que aterriza en su punto mínimo en octubre 2007. Y, la última, a lo largo de los últimos 9 meses se da un leve sube-baja entre 30 y 40%, de noviembre 2007 a junio 2008 (promedio: 36,3%), llegando a un precario 31% en la última encuesta del presente mes de julio.

Comprensiblemente el desgaste de la imagen del mandatario preocupa, tanto por la turbulencia mundial que ya viene afectando al país, como por las pésimas condiciones de trabajo y las crecientes tasas de inflación, que reducirán los ingresos reales y elevarán la de por sí alta tasa de pobreza del 39,5%. Y los meses que vienen no son muy esperanzadores, como consecuencia de los peligrosos desequilibrios que se están gestando por el lado de la brecha externa y que seguramente conducirán a ajustes dolorosos, porque se considera que la demanda interna viene creciendo exageradamente (10% vis a vis el PBI potencial que lo estaría haciendo al 7,5%). De la encuesta del IOP se pueden colegir los principales motivos de la actual desaprobación del presidente, en la que 25% de los encuestados dice que es por la inflación y un 12% porque el presidente no cumple con sus promesas [1].

De otra parte, el índice de bienestar económico subjetivo (IBS) se ha calculado en base a datos recogidos por Apoyo-Ipsos. Nos basaremos en los resultados que se obtienen a la siguiente pregunta que le plantean a las familias: “¿Cuál es su situación económica actual respecto a hace doce meses?”. A partir de las respuestas hemos elaborado un Índice que es un ponderado que le da 3 puntos a quienes afirman que su situación es ‘Mucho mejor/mejor”, 2 puntos a los que dicen que es ‘Igual’ que el año pasado y 1 punto a los que sienten que es ‘Peor/Mucho Peor’ (véase la evolución del IBS en el gráfico: líneas negras).

Lo que quiere decir que, si el IBS está por debajo de 2 la situación económica ha empeorado en los últimos meses y si está por encima de ese guarismo quiere decir que ha mejorado. El promedio de los últimos 22 meses que tenemos a disposición marcan 1,92, que no es aún una situación pésima como promedio [2]. Hubo épocas peores en el pasado, en que el índice estuvo por debajo de un grotesco 1,6, tales como en los siguientes semestres: 1990-I (1,45); 1998-II (1,58); y 2000-II (1,54) [3].

Ciertamente las diferencias entre los IBS de los cinco estratos de ingreso son abismales a lo largo del periodo de dos años que va de julio 2006 a junio 2008 (nos limitamos a presentar los promedios del periodo): los segmentos A (2,19) y B (2,07), al ubicarse por encima del 2, han mejorado persistentemente; en cambio, C (19,59), D (1,84) [4] y E (1,74) [5] en promedio han dicho que están peor que antes.

Es muy significativo el último dato que poseemos, referido a junio 2008, en que el índice ascendió a 2,24 (cada mes afirmaban estar mejor que el año anterior) para el segmento A y llegó apenas al 1,48 para el E (reflejando que están mucho peor que hace 12 meses). Lo que indica que la brecha de bienestar entre los extremos se va ensanchando. Estos datos reflejan claramente la distribución tan desigual de los frutos de la bonanza macroeconómica entre segmentos sociales. Por más subjetiva que pueda considerarse esa data (al margen de problemas de otra índole que presenta toda encuesta), resulta muy útil para calibrar el ‘estado de ánimo’ de la población, cuando menos respecto a su situación económica familiar.

(Agrande imagen con un click)


Finalmente, comparando ambos indicadores (ver gráfico), el de aprobación presidencial (APR) con el de bienestar subjetivo (IBS), veremos que corren juntos. Aunque no estamos en condiciones de hacer la verificación econométrica, no nos cabe duda que el bienestar subjetivo no solo está correlacionado con la aprobación presidencial, sino que en buena medida la determina, ciertamente entre varios otros factores. Si aquel sube, esta última también lo hace; y a la inversa. Ciertamente se destacan algunas leves excepciones, la más importante de las cuales es que se supone que el encuestado recuerda relativamente bien su situación de un año atrás respecto a la del momento en que es encuestado.

La otra conclusión que se puede extraer de ese diagrama es que el bienestar subjetivo ha disminuido relativamente menos que la aprobación presidencial, especialmente desde octubre del año pasado. Lo que significa que ciertas variables extra-económicas vienen influyendo cada vez más en las simpatías/antipatías que los limeños tienen para con el mandatario y de las que sociólogos, sicólogos y politólogos ya se han ocupado en múltiples oportunidades

[1] Por estratos sociales las respuestas en relación a estos dos rubros son las siguientes. Por la inflación lo desaprueba el 11% de los estratos A/B, 21% del C y 43% del D/E; y porque no cumple con sus promesas: 9% de A/B, 12% del C y 15% del D/E.

[2] Si tomamos todo el periodo para el que poseemos datos (de Apoyo Opinión y Mercado e Ipsos), que es desde febrero 1990 hasta junio 2008, los resultados promedio por estrato resultan así: A (1,86), B (1,79), C (1,75), D (1,66) y E (1,55, aunque en este caso las cifras recién existen desde setiembre de 1999). En países desarrollados los índices rebasan largamente el 2, aunque en general se han mantenido relativamente constantes a lo largo de las últimas dos décadas (Japón y EEUU han visto declinar este IBS, pero aún siguen por encima de ese nivel crítico).

[3] Desafortunadamente no poseemos sino datos muy desperdigados del resto del país urbano, donde el índice ciertamente es muy inferior y que permitiría entender las diferencias entre las ciudades ‘del interior’ y, sobre todo, del grado de frustración de esas poblaciones.

[4] De diciembre 2006 hasta abril 2007 dijeron estar mejor que el año anterior. En todos los demás meses del actual gobierno afirmaron estar peor.

[5] Este es el caso más dramático, porque solo en un mes –en lo que va del presente gobierno- el promedio del estrato señaló que le iba mejor (2,01). En todos los demás meses el promedio de familias consideró que se encontraba en una situación peor que el año anterior.



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Post-data: la encuesta más reciente...


Agrande con un click...


Fuente: Apoyo-IPSOS, en El Comercio, julio 20, 2008; p. a8 (www.elcomercio.com.pe/EdicionImpresa/pdf/2008/07/20/ecin200708a8.pdf).


martes, julio 15, 2008

Standard & Poor's: Pobres Estándares

Hace un mes la mencionada calificadora de riesgo sentenció que el “Perú debe esperar” para obtener el grado de inversión, ya que “necesita aún asegurar una sostenibilidad política y social” para alcanzarlo. En efecto, el 5 de junio, el director de calificación de S&P informaba a Reuters que se había decidido mantener al Perú en el escalón previo, ese que está justo por debajo de la grada más baja de la escalera del ‘grado de inversión’ (GI). Los argumentos que esgrimía entonces el entrevistado eran bastante razonables, a saber [1]:

1. “La calificación del Perú se mantiene tal cual es. Hasta ahora no nos sentimos cómodos con las mejoras que sí se han dado. Se vienen dando mejoras pero todavía no estamos en niveles que sean compatibles con tener la calificación del grado de inversión”; y

2. ”Tenemos preguntas respecto a cuán grande es la sostenibilidad política y social en Perú, cuál es el riesgo de que asuma un candidato antisistémico que cambie las reglas de juego, ese tipo de cuestiones”.

Sin embargo, hace dos días, como rayo en cielo despejado le cayó el GI al Perú, para beneplácito del gobierno. No hubo que esperar pues tanto como opinaba el vocero de S&P [2]. Frente a lo cual uno se pregunta qué cambios tan fenomenales en la economía, en las reformas estructurales y en las condiciones sociopolíticas se habrán dado en este país durante los últimos 30 días para que se modifique tan rotundamente la opinión de S&P. Las causas para esta abrupta metamorfosis sentimental parecerían fáciles de entender.

De una parte, en relación a las “mejoras” que esperaban ofreciese el gobierno, sin duda las ha adoptado aceleradamente para felicidad de S&P y que pueden atribuirse:

1.1. a gran parte de los más de 100 Decretos Legislativos emitidos la semana pasada, de los que le debe haber agradado sobremanera una proporción sustancial [3];

1.2. al nombramiento del nuevo ministro de economía, lo que les debe haber encantado aún más, ya que garantiza la continuidad de las políticas macroeconómicas y el respeto a las ‘reglas de juego’. Además, ahora el FMI ya no solo tiene que revisar nuestras cuentas -cada trimestre- desde lejos, sino que dispone de un empleado de la gran institución sentado en el mismo centro del poder del Ejecutivo, el que además parecería tener bastante más muñeca política (en el sentido criollo de la palabra) que su antecesor [4].

Además, el comunicado-felicitación de S&P señala que "La subida de las calificaciones del Perú está respaldada por la baja significativa de sus vulnerabilidades fiscales y externas en un contexto de diversificadas fuentes de crecimiento con baja inflación" [5]. Lo que realmente llama la atención, especialmente en lo que concierne a los nubarrones que vienen apareciendo en el horizonte: la aún relativamente baja pero creciente tasa anual de inflación (Lima: 5,7%; Nacional: 7%) y la inamovible política fiscal pro-cíclica. Pero, sobre todo, sorprende que no les preocupe el creciente déficit en la balanza en cuenta corriente: después de dos años de superávit, al primer trimestre del 2008 ascendió al -2,2% del PIB; básicamente, por la ‘renta de factores’ (gran parte por remisión de utilidades) que ha alcanzado la sorprendente cuota del -8,1% del PIB.

De otra parte, respecto a las preocupaciones sociopolíticas que abrigaba S&P hace un mes (y antes del paro nacional del 9 de julio) también tiene que haber mejorado la imagen del país, quizás porque:

2.1. la huelga-paro-movilización habría sido un fracaso en Lima y ‘el resto no interesa’, como también se lo imagina el gobierno [6]; y porque también

2.2. las posibilidades que llegue un personaje anti-sistema al poder en el 2011 se han tenido que haber disipado misteriosamente en opinión de S&P… por razones que ignoramos, pero ellos deben haberse enterado de algún milagroso plan del gobierno para quebrar ese ‘riesgo’.

Sin embargo, en la nota de S&P de ayer se repite la preocupación de que, pese al grado de inversión, "la estabilidad política y social del Perú continuará constituyendo una debilidad crediticia en comparación con sus pares". Por lo que su principal analista –arriba citado- advirtió al gobierno que no debe dormirse en sus laureles y dio la orden de 'pacificar' al país. Ya amenazó al gobierno, que se cuide, que impida todo conflicto o movilización social, porque “(…) crecientes niveles de polarización política que erosionen el respaldo en favor de las políticas macroeconómicas firmes, agregarían presión sobre las calificaciones y podrían generar una baja al terreno de grado especulativo" [7]. ¿Entiende usted todo esto? ¿A qué juega S&P? En todo caso, estamos preparados para lo que viene. Habría que sopesar a quién escucha más el gobierno, si a los electores externos (que votan todos los días sin poseer DNI, fijando el ‘riesgo país’) o a los impacientes ciudadanos y las voces de nuestras calles.


REZÓ Y S&P CONCEDIÓ...

(Fuente: América Economía. Foto: Gustavo Poletto).



Fuente: 'Carlín', en La República, julio 15.

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Artículos relacionados con este tema han sido publicados anteriormente por el autor:

-"Las urnas latinoamericanas", en La Insignia, diciembre 2, 2007 (www.lainsignia.org/2007/diciembre/econ_001.htm).Reimpreso en: www.fondodeculturaeconomica.com/prensaDetalle.asp?art=12002

-“Riesgo País y Riesgo Sociedad”, en El Comercio, noviembre 12, 2006; p. B3 (facsímil: www.up.edu.pe/edupress/pantallas/reporte-2.php?id=7998&fecha=20061112); y en La Insignia, noviembre 13 (versión más extensa). En: http://www.economiasur.com/riesgopais/SchuldtRiesgoPaisAlternPeru.pdf

-“Neoliberalismo y Sostenibilidad Sociopolítica”, en El Comercio, julio 30, 2006; p. B2. Facsímil. Reimpreso en: La Insignia, julio 26, en versión resumida titulada “Equilibrio Macroeconómico y Sostenibilidad Sociopolítica”.



[1] Las cursivas son nuestras. Fuente: www.latinforme.com/articles/para-sp-peru-debe-esperar/1258

[2] Ayer 14 de julio, S&P le otorgó al Perú el grado de inversión al elevar su deuda de largo plazo en dólares del escalón "BB+" al "BBB-", al mejorar la calificación de la deuda peruana en soles del grado "BBB-" al "BBB+" y la de la deuda de corto plazo en moneda extranjera de "B" a "A-3". Anteriormente, a mediados de octubre 2007 la agencia canadiense DBRS otorgó el grado de inversión a la deuda peruana en soles y dólares. El 2 de abril de este año la primera de las tres grandes, Fitch Ratings, dio al Perú el grado de inversión al calificar su deuda de largo plazo en dólares con BBB-. Ahora solo falta que se pliegue Moody’s (que lo ha ofrecido para el 2009), con lo que prácticamente estaríamos al borde de ser un país altamente desarrollado.

[3] Los D.L. van del 994 al 1092 y que deben ser de su agrado (es decir, del gran capital) los siguientes: 994, 1000,1004, 1008, 1010, 1022, 1027, 1028, 1031, 1032, 1035, 1036, 1037, 1041,1052, 1053, 1054, 1956, 1061, 1069, 1070, 1071, 1072 1073, 1075, 1977 y 1087.

[4] Sin duda es una excelente elección la del presidente García, quien viene recuperando talentos peruanos de la tecnoburocracia internacional que dábamos por perdidos para estar al servicio de la Patria. Para el próximo año será alguien del Citibank, luego uno del Banco Mundial quizás, y así sucesivamente alternando ‘técnicos’ de la banca privada internacional y de los organismos multilaterales. Nadie puede estar en contra de la repatriación de ‘capital humano’ tan valioso.

[5] Fuente: El Comercio, julio 15 (www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-07-15/

peru-obtuvo-nueva-calificacion-como-pais-grado-inversion.html).

[6] En efecto, el paro ha sido masivo en el ‘interior’ del país. En Lima, según la encuesta del IOP de la PUCP, lo que tenemos es que “El 51% considera el Paro Muy justificable/Algo justificable; mientras que un 47% lo calificó de Poco justificable/Nada justificable. Puestos a profundizar en la naturaleza de sus respuestas encontraremos datos elocuentes. ‘El alza o la subida de precios de algunos productos de la canasta Básica’ (58%) y ‘Los bajos salarios/sueldos’ (39%) aparecen como las principales razones que tuvo la gente para participar del Paro”. (http://dia.pucp.edu.pe/proyectos/fernandotuesta/files/2008%20.

Véanse los principales resultados de la encuesta en: “Limeños respaldan las razones que motivaron paro de la CGTP”, en La República, julio 16 (www.larepublica.com.pe/content/view/232528/483/); así como los comentarios de Mirko Lauer, “Un centro filoparista”, en La República, julio 16, p. 6 (www.larepublica.com.pe/content/view/232532/559/).

JULIO%20PARO%20NACIONAL%20LIMA.pdf).

[7] Fuente: www.cronicaviva.com.pe/content/view/48307/36/ (julio 14).



Post-data del 24 de julio. Ver el texto de Otto Rock:

"News from 'investment grade' Peru", en: http://incakolanews.blogspot.com/2008/07/news-from-investment
-grade-peru.html



sábado, julio 12, 2008

CEPAL: Inflación anual en América Latina - junio 2008



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Fuente: www.eclac.cl/prensa/noticias/comunicados/5/33895/CP-EE2_Gr%C3%A1fico_IPC.pdf