jueves, enero 01, 2009

9 para el 9

Hermelinda Candelaria, mi juvenil abuelita, acostumbra reventar ‘ratablancas’ que prende con su habano y tira a nuestros pies para ingresar a cada año nuevo. Aparte de su pesada broma, entre uno y el siguiente cohetones nos lanza enojada una interrogante elemental respecto a las acciones que debería acometer el gobierno, cuya respuesta obviamente ya conoce a sus 109 años y que hacen dudar del Alzheimer que le diagnosticaron. Anoche, a pesar de la densa humareda y los hinchados tímpanos que genera su tenaz fiebre reventona pude escuchar vagamente las siguientes ‘recomendaciones’, después de cada uno de los nueve bombazos que tocaban este año:

1. “Caray, ¿sabían que entre el 10 y el 25% de los recursos naturales que extraen de nuestras tierras y mares no se consignan para pagar menos regalías? ¡Qué insolencia! ¡Necesitamos un intendente serio que controle cuánto dinero pierden los gobiernos locales por este concepto!”

2. “A los tan exitosos Centros de Investigación y Tecnología (CITEs) se les ha asignado un presupuesto insignificante. ¡Increíble! Habría que decuplicarle sus fondos para que, con la innovación y el desarrollo científico que alientan, progresen las ‘cadenas productivas’ y la competitividad”

3. “¿Cómo así, sobrinitos, en estos tiempos el gobierno sigue poniendo límites a los sueldos de profesionales de primera línea que desearían trabajar en el sector público y que por eso prefieren irse al extranjero o al sector privado, donde sí valoran sus capacidades?”

4. “¿Por qué no entregarle a nuestros agentes policiales una comisión del 10 o 20% del valor de los insumos que capturen y que sirven para producir droga y que el Estado luego revenderá a la industria formal, con lo que no tendrá pérdida alguna?”

5. “¡Desde 1909 me sigue indignando que tantas tierras urbanas y rurales se mantengan sin uso y para fines puramente especulativos, cuando hay tanta gente sin vivienda y empleo! ¿Por qué no le pone un buen impuesto al que adquiera tierras y no le de uso productivo después de cinco años de adquirida?”

6. “Los precios internacionales del maíz, soya, trigo y otros insumos que importamos han caído entre 30 y 50% desde junio, pero los precios de los alimentos no lo han hecho un ápice. ¿Es que los oligopolios importadores tienen patente de corso?”

7. “Ahora que fluyen borbotones de dinero a los gobiernos locales, sería bueno que reciban apoyo contable, jurídico y tecnológico de los egresados universitarios, quienes deberían obtener el título profesional siempre que cumplan con las tareas que le fueren encomendadas durante un año de trabajo? ¡Hoy en día solo las polillas se benefician de las Tesis! ¿Por qué no pensar en una forma de SECIGRA descentralizado, multidisciplinario y multisectorial?

8. “Por qué no se forma una supercomisión (a semejanza de la que seleccionó los candidatos a Contralor) para la contratación de personal de alto nivel que ocupará entidades ‘autónomas’ del sector público, determinando los criterios para seleccionarlos y hasta las remuneraciones que le deben corresponder?”

9. “En cambio, ¿por qué al presidente y los ministros no se les fija el sueldo en función a su talento en las pistas de baile?”. Confieso que esta última recomendación puede que no la haya escuchado bien, pero sí me parece muy irrespetuosa.

Dicho esto, después de confesar que las ‘ratablancas’ deberían estar prohibidas (incluidas las más numerosas de cuello y corbata), la abuelita desapareció rauda en el espacio, donde habita en un meteorito curiosamente denominado Utopia.