jueves, agosto 27, 2009

¿Cadenas productivas desde la minería?

La gran mayoría de empresarios, políticos y académicos coincide en la importancia crucial de generar encadenamientos “hirschmanianos” en o entre las más diversas ramas productivas en una economía tan fragmentada como la peruana. Su materialización permitiría generar más valor añadido, así como superiores niveles de empleo y ahorro de divisas, mayor aprovechamiento de economías de escala y de aglomeración, mejor distribución regional del ingreso y de la inversión, así como una extendida transferencia intrasectorial e intersectorial de tecnologías, entre otros tantos beneficios evidentes. Es cierto, de otra parte, que se trata de un proceso de lenta maduración.

Ese proceso de entrelazamientos productivos ha avanzado un buen trecho en muchos casos, como en el de ciertos productos agroindustriales de exportación (vitivinícola, frutas tropicales), el cuero y calzado, textiles e hilados, y hasta cierto punto en la minería. A este respecto, merece nuestro respeto una institución muy eficiente, pero absolutamente desconocida para muchos y que casi no tiene el apoyo que merecería del propio gobierno: los Centros de Innovación Tecnológica (CITE) que operan en Lima y algunas provincias (Arequipa, Ayacucho, Ica, Iquitos, Piura, Pucallpa y Tacna).

Hace más de año y medio, sin embargo, la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) nos sorprendió con un texto que presentaba descarnadamente algunas de las dificultades para llevar a cabo este tipo de encadenamientos entre la minería y la industria, especialmente con la manufactura metálica. Entonces la SNI señalaba que “lamentablemente, se presenta una paradoja: las industrias metalmecánicas no pueden adquirir en el país, a precios internacionales, las materias primas que se producen en cantidades importantes”. Lo que se debería a que “las empresas mineras y las fundiciones que producen lingotes de minerales, que es lo que requieren las industrias, prefieren exportarlos en su totalidad”.

De donde se desprende, según el gremio, que “las empresas mineras ofrecen, en el mejor de los casos, los minerales que la empresas manufactureras requieren al precio internacional, pero agregando los fletes internacionales y demás costos operativos de comercio exterior y un premio adicional, lo que incrementa el precio del producto”. Acusación grave, que da que pensar sobre el poder de negociación y fijación de precios que tienen las mineras-fundiciones en el mercado doméstico. Se trataría así, técnicamente hablando, de un abuso de posición monopólica, que sería un buen caso para el Indecopi. De seguir este proceso, decían entonces, “estaríamos condenados a ser una economía primario-exportadora que facilita la industrialización de países que no cuentan con nuestra riqueza natural”. ¿Algún día, el Gobierno escuchará esas demandas y por fin atenderá a los CITE?