martes, noviembre 03, 2009

¿Del Consenso de Washington al Consenso de Soros?


La semana pasada un grupo selecto de académicos, gestores de política y líderes empresariales asistió a un seminario para analizar la crisis de la ciencia económica en la Universidad Centroeuropea (CEU – Budapest). Como resultado, se anunció la creación del ‘Instituto del Nuevo Pensamiento Económico’ (INET por sus siglas en inglés), que será inaugurado en abril del año entrante. El INET realizará investigaciones y coloquios, aparte de la publicación de una revista científica, en busca de un nuevo paradigma para reformar la ciencia económica. Lo auspicia el exitoso especulador y filántropo húngaro George Soros, quien apoquinará US$ 50 millones para ese efecto.

En las declaraciones finales del evento, Soros afirmó que “todo el edificio de los mercados financieros globales ha sido erigido sobre la equivocada premisa de que los mercados pueden dejarse a su libre albedrío. Tenemos que encontrar un nuevo paradigma y reconstruirlo desde sus fundamentos para arriba”. De manera que, una vez más, las bases de la ciencia económica se han resquebrajado como consecuencia de las crisis recurrentes y es posible que se reconstruya por vías novedosas.

En efecto, el actual paradigma dominante hace agua por todos lados, ya que los mercados, especialmente los financieros, ni son estables, ni eficientes, generando recurrentes burbujas de precios; que los agentes económicos no siempre se comportan racionalmente; que no basta controlar la oferta monetaria, sino que también hay que monitorear la disponibilidad de crédito; que muchos problemas se generan por riesgo moral, información asimétrica y múltiples fallas de mercado y del gobierno; que los tradicionales modelos de equilibrio competitivo no describen –ni, mucho menos, pronostican- adecuadamente los ciclos económicos; etc.

¿Habrá una nueva revolución en la ciencia económica, como la keynesiana? Es difícil decirlo por la complejidad del desafío, si bien Akerlof y Stiglitz acaban de decir esperanzados que ello se podría lograr incorporando “gran parte del trabajo más excitante en economía, que se extiende más allá de sus fronteras para incluir las contribuciones de sicólogos, politólogos y sociólogos. También tenemos mucho que aprender de la historia económica”. La responsabilidad principal parece caer sobre los veintidós economistas del Directorio de Consejeros que Soros ha invitado y entre los que destacan cuatro premios Nobel (Akerlof, Mirrlees, Stiglitz y Spence) y luminarias como Willem Buiter, Axel Leijonhufvud, Kenneth Rogoff y Jeffrey D. Sachs, aparte del Rector de la UCE y expertos del Financial Times y del Times de Londres.

Estaremos al tanto de los fascinantes debates-investigaciones de ese grupo y veamos si logran la tan necesaria reforma de la ciencia económica a través del “Consenso de Soros”, cuyos acólitos podrían sustituir a los que hoy son percibidos como “los zombies del Consenso de Washington”, llamados así porque continúan desplazándose, aún después de los golpes mortales que han padecido como consecuencia de la crisis global.