martes, noviembre 03, 2009

La actualidad del 'carry trade'


Si no te sobran los millones, pero tienes un buen colateral, endéudate en un país con bajas tasas de interés y con ese dinero te vas a otro país (o lo transfieres a él), en que la tasa de interés y/o el rendimiento de los activos es elevado. Es un gran negocio, como puedes constatarlo en base al siguiente ejemplo sencillo (Fuente: Financial Times (www.ft.com/cms/s/0/f3aec6c2-b99e-11de-a747-00144feab49a.html):


1. En un determinado país te prestas US$ 1 millón a 1% de interés, con lo que –en un año- tienes que pagarle al acreedor US$ 10.000.
2. Inviertes ese dinero en algún activo que ofrece 5% de rentabilidad, por lo que a un año te pagan US$ 50.000.
3. Resultado: Te ganaste US$ 40.000 sin mover más que un par de dedos.


Veamos un ejercicio real, tal como sucediera durante los últimos años, por el hecho de que la tasa de interés del Japón era tan baja (y el tipo de cambio real se fue depreciando aceleradamente):


1. Desde 1993 la tasa activa de interés estaba por debajo del 1%. Pero digamos que te prestas 1 millón de yenes al 1%; con lo que te comprometes a devolver 10.000 yenes transcurridos los 12 meses.
2. Ese dinero lo cambias a dólares australianos (A$) a un tipo de cambio de 1 a 1, con el compromiso que te van a pagar 5%, es decir, A$ 50.000.
3. Pasado el año, recibes los A$ 50.000 y devuelves los 10.000 yenes. Si el tipo de cambio sigue igual, te ganaste 40.000 yenes o 40.000 dólares australianos.
4. Pero esto último no siempre es el caso y te puedes encontrar con alguna de las siguientes sorpresas:
4.1. Sorpresa positiva: que el yen se devalúe respecto al dólar australiano (o el A$ se revalúe respecto al yen), en cuyo caso tu ganancia será mayor, porque con tus dólares australianos podrás comprar más yenes para cancelar tu deuda en Japón.
4.2. Sorpresa negativa: que el yen se revalúe (o el A$ se devalúe), con lo que tendrás menos ganancias o, en el peor de los casos, terminarás con una pérdida, según la tasa de revaluación del yen (o de la devaluación del A$).
5. De manera que, en este negocio del ‘arbitraje’, el riesgo radica en la posibilidad de que fluctúen drásticamente (y en tu contra) los tipos de cambio en que realizas tus transacciones. Así es que, si no quieres perder, debes ser un buen conocedor (de los que hay pocos) de las tendencias de las tasas de cambio entre las monedas. Y el gran problema radica precisamente en que el mercado de divisas es uno de los más volátiles en este mundo globalizado, que para ignorantes como nosotros es casi como jugar a la Tinka.
6. Fíjate en las tendencias del tipo de cambio del yen y del A$ entre los años 2001 y 2009 en el Gráfico que sigue. En ese caso concreto habrías ganado mucho dinero en este negocio específico (apostando a favor de los australianos y en contra de los japoneses) en el periodo del 2002 hasta que reventó Lehman Brothers, ya que este evento condujo a una drástica revaluación del yen y una similar devaluación del A$. Desde hace unos meses, sin embargo, la tendencia se ha vuelto a revertir a favor de los australianos.
7. En pocas palabras: No juegues con fuego… a no ser que te sobren los millones.


INDICES DE LOS TIPOS DE CAMBIO DEL YEN Y DEL DÓLAR AUSTRALIANO, 2001-2009 (Ponderados por volúmenes comerciales, con Base: enero 2001 = 100).








Lo interesante de todo este asunto es que ahora EEUU podría ser el lugar ideal para prestarse e invertir ese dinero en activos de algún otro país, como lo acaba de señalar Nouriel Roubini, según el artículo de Yves Smith: “Roubini Predicts ‘Mother of All Carry Trade Unwinds“, noviembre 3, 2009 (www.rgemonitor.com/us-monitor/257918/roubini_predicts_mother_of_all_carry_trade_unwinds).


En efecto, con tasas de interés de medio por ciento en EEUU, desde marzo de este año el US$ -debido además a la debilidad de su divisa- se ha convertido en la base de este nuevo ‘carry trade’, a partir del cual se están dando gigantescas y riesgosas transacciones de corto y mediano plazo, que se invierten en ‘cualquier cosa’, desde acciones, divisas y bonos de mercados ‘emergentes’, pasando por trusts de construcción, hasta llegar a propiedades comerciales.


En palabras de Roubini, “los precios de los activos riesgosos han aumentado demasiado, demasiado pronto y demasiado rápido en comparación con los fundamentos macroeconómicos”, con lo que amenazaría otra burbuja de proporciones. Considerando la baja tasa de interés y el tipo de cambio del US$, el rendimiento de este ‘comercio’ habría asegurado ganancias que van del 50% al 70% desde hace siete meses.


Como consecuencia de ello, según Roubini, también a escala global se está generando un globo desmesurado en todas las clases de activos, con lo que –lo que sucederá en algún momento- si el dólar se estabiliza o –peor aún- voltea la tortilla y se aprecia, tendremos un terremoto de proporciones. Concluye el autor que “la Reserva Federal y otros gestores de política no parecen tener conciencia de la burbuja monstruosa que están generando. Cuanto más tiempo sigan ciegos, más dura será la caída de los mercados”.