jueves, noviembre 19, 2009

'Carry Trade': ¿Arbitraje o Especulación?

Desde hace cuatro meses, calmados relativamente los mercados financieros mundiales, nuevamente la mayoría de gestores de inversión están recomendando este tipo de negocio. En su modalidad más sencilla el “carry trade” consiste en prestarse dinero en una economía en la que rige una tasa de interés activa muy baja y que se deposita en otra con tasas pasivas más altas, con lo que se gana por el diferencial. La experiencia que a ese respecto tuvieron quienes, desde los años noventa, se prestaron yenes en el Japón para invertirlos en dólares australianos es muy ilustrativa al respecto. Además, porque el lucro resultó enorme debido a que la moneda japonesa se fue devaluando respecto a la australiana. Doble ganancia. En la práctica, sin embargo, es como jugar con fuego. De ahí que sea importante diversificar su cartera geográficamente a fin de reducir los riesgos que implica ese tipo de casino.

Hoy en día este negocio con divisas está resultando interesante tomando como país-base, ya no solo al Japón, sino a los EEUU, gracias a sus tasas de interés próximas a cero, para invertirlas en países-destino en que las tasas de interés son más altas y cuyas monedas se vienen revaluando respecto al dólar norteamericano. Es el caso del real brasileño, el dólar australiano y el rand sudafricano, que este año se han encarecido en casi 30%. Aun más rentable, aunque también más complejo, es cuando usted ya no negocia solo en divisas y aprovechando los diferenciales de tasas de interés, sino invirtiendo el dinero en activos de rentabilidad aún mayor, tales como en acciones, materias primas, deuda pública y similares de países emergentes.

Ahora bien, ¿cuál es problema con todo esto? Según los expertos: ¡que se genere una nueva burbuja financiera que salpique a todo el globo! Y es que la Reserva Federal acaba de anunciar tajantemente que mantendrá las tasas de interés y todos saben que el US$ seguirá depreciándose… el mejor de los mundos. Con lo que cientos de miles de millones se dedicarán precisamente al ‘carry trade’. Sin embargo, el día en que el gobierno norteamericano aumente el precio del crédito y el tipo de cambio se vuelva a revaluar, lo que nos puede sorprender en cualquier momento por más declaraciones en contrario que haga el gobierno de EEUU, la bomba estará a la vuelta de la esquina.

Si bien es cierto que las tasas de interés la FED las irá subiendo punto por punto, lentamente, la revaluación del US$ -cuando llegue- no será de 1 o 2%, sino que seguramente rebasará el 10 o 15% en un tiempo relativamente corto, lo que bien puede suceder dentro 8 a 12 meses. Ciertamente la reventazón no será tan grave si el negocio no es con divisas sino con activos, ya que estos generalmente se cotizan en dólares. ¿Cuál es la salida frente a ese peligro inminente? Evidentemente el control de estos capitales golondrinos traviesos, que ya se está viendo cómo afectan la volatilidad de los mercados cambiarios y vienen aumentando ‘artificialmente’ el precio de ciertos metales, el petróleo y determinadas bolsas de valores.

***


NOTA: Los interesados en el tema pueden leer el reciente texto de Richard Clarida, Josh Davis y Niels Pedersen, “Currency Carry Trade Regimes: Beyond the Fama Regression”, en NBER Working Paper no. 15523; noviembre.

martes, noviembre 03, 2009

¿Del Consenso de Washington al Consenso de Soros?


La semana pasada un grupo selecto de académicos, gestores de política y líderes empresariales asistió a un seminario para analizar la crisis de la ciencia económica en la Universidad Centroeuropea (CEU – Budapest). Como resultado, se anunció la creación del ‘Instituto del Nuevo Pensamiento Económico’ (INET por sus siglas en inglés), que será inaugurado en abril del año entrante. El INET realizará investigaciones y coloquios, aparte de la publicación de una revista científica, en busca de un nuevo paradigma para reformar la ciencia económica. Lo auspicia el exitoso especulador y filántropo húngaro George Soros, quien apoquinará US$ 50 millones para ese efecto.

En las declaraciones finales del evento, Soros afirmó que “todo el edificio de los mercados financieros globales ha sido erigido sobre la equivocada premisa de que los mercados pueden dejarse a su libre albedrío. Tenemos que encontrar un nuevo paradigma y reconstruirlo desde sus fundamentos para arriba”. De manera que, una vez más, las bases de la ciencia económica se han resquebrajado como consecuencia de las crisis recurrentes y es posible que se reconstruya por vías novedosas.

En efecto, el actual paradigma dominante hace agua por todos lados, ya que los mercados, especialmente los financieros, ni son estables, ni eficientes, generando recurrentes burbujas de precios; que los agentes económicos no siempre se comportan racionalmente; que no basta controlar la oferta monetaria, sino que también hay que monitorear la disponibilidad de crédito; que muchos problemas se generan por riesgo moral, información asimétrica y múltiples fallas de mercado y del gobierno; que los tradicionales modelos de equilibrio competitivo no describen –ni, mucho menos, pronostican- adecuadamente los ciclos económicos; etc.

¿Habrá una nueva revolución en la ciencia económica, como la keynesiana? Es difícil decirlo por la complejidad del desafío, si bien Akerlof y Stiglitz acaban de decir esperanzados que ello se podría lograr incorporando “gran parte del trabajo más excitante en economía, que se extiende más allá de sus fronteras para incluir las contribuciones de sicólogos, politólogos y sociólogos. También tenemos mucho que aprender de la historia económica”. La responsabilidad principal parece caer sobre los veintidós economistas del Directorio de Consejeros que Soros ha invitado y entre los que destacan cuatro premios Nobel (Akerlof, Mirrlees, Stiglitz y Spence) y luminarias como Willem Buiter, Axel Leijonhufvud, Kenneth Rogoff y Jeffrey D. Sachs, aparte del Rector de la UCE y expertos del Financial Times y del Times de Londres.

Estaremos al tanto de los fascinantes debates-investigaciones de ese grupo y veamos si logran la tan necesaria reforma de la ciencia económica a través del “Consenso de Soros”, cuyos acólitos podrían sustituir a los que hoy son percibidos como “los zombies del Consenso de Washington”, llamados así porque continúan desplazándose, aún después de los golpes mortales que han padecido como consecuencia de la crisis global.

La actualidad del 'carry trade'


Si no te sobran los millones, pero tienes un buen colateral, endéudate en un país con bajas tasas de interés y con ese dinero te vas a otro país (o lo transfieres a él), en que la tasa de interés y/o el rendimiento de los activos es elevado. Es un gran negocio, como puedes constatarlo en base al siguiente ejemplo sencillo (Fuente: Financial Times (www.ft.com/cms/s/0/f3aec6c2-b99e-11de-a747-00144feab49a.html):


1. En un determinado país te prestas US$ 1 millón a 1% de interés, con lo que –en un año- tienes que pagarle al acreedor US$ 10.000.
2. Inviertes ese dinero en algún activo que ofrece 5% de rentabilidad, por lo que a un año te pagan US$ 50.000.
3. Resultado: Te ganaste US$ 40.000 sin mover más que un par de dedos.


Veamos un ejercicio real, tal como sucediera durante los últimos años, por el hecho de que la tasa de interés del Japón era tan baja (y el tipo de cambio real se fue depreciando aceleradamente):


1. Desde 1993 la tasa activa de interés estaba por debajo del 1%. Pero digamos que te prestas 1 millón de yenes al 1%; con lo que te comprometes a devolver 10.000 yenes transcurridos los 12 meses.
2. Ese dinero lo cambias a dólares australianos (A$) a un tipo de cambio de 1 a 1, con el compromiso que te van a pagar 5%, es decir, A$ 50.000.
3. Pasado el año, recibes los A$ 50.000 y devuelves los 10.000 yenes. Si el tipo de cambio sigue igual, te ganaste 40.000 yenes o 40.000 dólares australianos.
4. Pero esto último no siempre es el caso y te puedes encontrar con alguna de las siguientes sorpresas:
4.1. Sorpresa positiva: que el yen se devalúe respecto al dólar australiano (o el A$ se revalúe respecto al yen), en cuyo caso tu ganancia será mayor, porque con tus dólares australianos podrás comprar más yenes para cancelar tu deuda en Japón.
4.2. Sorpresa negativa: que el yen se revalúe (o el A$ se devalúe), con lo que tendrás menos ganancias o, en el peor de los casos, terminarás con una pérdida, según la tasa de revaluación del yen (o de la devaluación del A$).
5. De manera que, en este negocio del ‘arbitraje’, el riesgo radica en la posibilidad de que fluctúen drásticamente (y en tu contra) los tipos de cambio en que realizas tus transacciones. Así es que, si no quieres perder, debes ser un buen conocedor (de los que hay pocos) de las tendencias de las tasas de cambio entre las monedas. Y el gran problema radica precisamente en que el mercado de divisas es uno de los más volátiles en este mundo globalizado, que para ignorantes como nosotros es casi como jugar a la Tinka.
6. Fíjate en las tendencias del tipo de cambio del yen y del A$ entre los años 2001 y 2009 en el Gráfico que sigue. En ese caso concreto habrías ganado mucho dinero en este negocio específico (apostando a favor de los australianos y en contra de los japoneses) en el periodo del 2002 hasta que reventó Lehman Brothers, ya que este evento condujo a una drástica revaluación del yen y una similar devaluación del A$. Desde hace unos meses, sin embargo, la tendencia se ha vuelto a revertir a favor de los australianos.
7. En pocas palabras: No juegues con fuego… a no ser que te sobren los millones.


INDICES DE LOS TIPOS DE CAMBIO DEL YEN Y DEL DÓLAR AUSTRALIANO, 2001-2009 (Ponderados por volúmenes comerciales, con Base: enero 2001 = 100).








Lo interesante de todo este asunto es que ahora EEUU podría ser el lugar ideal para prestarse e invertir ese dinero en activos de algún otro país, como lo acaba de señalar Nouriel Roubini, según el artículo de Yves Smith: “Roubini Predicts ‘Mother of All Carry Trade Unwinds“, noviembre 3, 2009 (www.rgemonitor.com/us-monitor/257918/roubini_predicts_mother_of_all_carry_trade_unwinds).


En efecto, con tasas de interés de medio por ciento en EEUU, desde marzo de este año el US$ -debido además a la debilidad de su divisa- se ha convertido en la base de este nuevo ‘carry trade’, a partir del cual se están dando gigantescas y riesgosas transacciones de corto y mediano plazo, que se invierten en ‘cualquier cosa’, desde acciones, divisas y bonos de mercados ‘emergentes’, pasando por trusts de construcción, hasta llegar a propiedades comerciales.


En palabras de Roubini, “los precios de los activos riesgosos han aumentado demasiado, demasiado pronto y demasiado rápido en comparación con los fundamentos macroeconómicos”, con lo que amenazaría otra burbuja de proporciones. Considerando la baja tasa de interés y el tipo de cambio del US$, el rendimiento de este ‘comercio’ habría asegurado ganancias que van del 50% al 70% desde hace siete meses.


Como consecuencia de ello, según Roubini, también a escala global se está generando un globo desmesurado en todas las clases de activos, con lo que –lo que sucederá en algún momento- si el dólar se estabiliza o –peor aún- voltea la tortilla y se aprecia, tendremos un terremoto de proporciones. Concluye el autor que “la Reserva Federal y otros gestores de política no parecen tener conciencia de la burbuja monstruosa que están generando. Cuanto más tiempo sigan ciegos, más dura será la caída de los mercados”.