lunes, diciembre 28, 2009

Concursos de Belleza y Pronósticos Económicos 2010


Por estos días, como todos los años, resucita el diminuto Nostradamus que habita en las entrañas de los economistas. Cada cual pronosticará, cuando menos, la tasa de creclmiento económico, el tipo de cambio y la inflación que proyecta para fines del año que se inicia esta medianoche. Los estilos para hacerlo varían: los apurados, a ojo de buen cubero; los sofisticados, con modelos macroeconométricos; y los más experimentados, por olfato.

Curiosamente, sin embargo, cada año y como tendrá oportunidad de comprobarlo durante las próximas semanas, las cifras de las proyecciones que presentará cada uno se parecerán mucho entre sí, a pesar de la diferencia de métodos. ¿A qué puede deberse tanta coincidencia, cuando se tiene que considerar una miríada de variables? Para que ello suceda, diría Ud., todos tendrían que tener una misma respuesta a las interrogantes que se plantean para este año. En el ámbito internacional: ¿Quién puede predecir en cuánto subirá o caerá el precio del petróleo o el del oro? ¿Quién sabe si Obama propiciará un ajuste drástico o paulatino de su gigantesco déficit fiscal? ¿Quién si China revaluará o no el yuan? ¿Quién si aumentará la turbulencia mundial, quizás por una crisis que se desatará en algún país este-europeo o de  uno de los BRIC o de Mefistolandia?     

A lo que se añaden los complicados aspectos domésticos: ¿Cuál será el apetito de los ‘espíritus animales’ de los empresarios autóctonos en torno a la inversión? ¿Y la inversión extranjera? ¿Concesiones? ¿Seguirán endeudándose peligrosamente los consumidores? ¿Qué efectos tendrá el Niño? ¿Se seguirá revaluando el sol respecto al dólar? Y, con elecciones regionales y presidenciales ad portas, ¿escapará el gobierno a la tentación de iniciar un ‘ciclo político de la economía'? Más aún: ¿A cuántos grados en la escala de Richter nos llevarán los conflictos y movilizaciones sociales?

Dadas las dificultades para preveer tan complicadas cuestiones u otros sucesos poco probables, como algún terremoto, guerra, quema del Congreso o invasión de langostas u OVNIS, los economistas terminan comportándose como los jueces de algún concurso de belleza, en el sentido que le daría Keynes. En su opinión, cada  miembro del comité evaluador elegirá, “no los semblantes que él mismo considere más atractivos, sino los que cree que serán del agrado de los demás”; es decir, los economistas “dedicamos nuestra inteligencia a anticipar lo que la opinión promedio espera que sea la opinión promedio”. Así, por lo demás, nadie quedará mal, por equivocados que resulten las proyecciones. Tal como sucedió este año en que todos los gurúes domésticos e internacionales aseguraban que creceríamos entre 5 y 6%. Por supuesto que toda regla tiene una excepción: Waldo Mendoza (más conocido como el Nouriel Roubini peruano), profesor de la PUCP, predecía que creceríamos a menos del 1%, ya en octubre 2008. Lo que sucedió precisamente porque no pertenecía al Jurado, el que por supuesto lo consideraba –por decir lo menos- un despistado.

Fuente: El Comercio, diciembre 31, 2009; p. b2 (http://elcomercio.pe/impresa/notas/concursos-belleza-pronosticos-2010/20091231/389009). 



lunes, diciembre 21, 2009

Riqueza y Distribución del Ingreso



El gobierno ha anunciado que la inequidad ha disminuido en el país. Los datos del índice que presenta a ese respecto el INEI así lo atestiguan: de 0,504 promedio para el trienio 2005/2007 la desigualdad cayó en 5% a 0,479 en 2008, lo que significa que la distribución del ingreso personal ha mejorado. Esas cifras se llaman ‘coeficientes de Gini’, que pueden variar entre 1 (máxima desigualdad) y 0 (igualdad perfecta). Sin embargo, solo cuando son menores a 0,4 representan una inequidad aceptable, que es común en países muy desarrollados. 


Asumamos que las cifras oficiales sean correctas, ¿por qué una proporción mayor de familias consideraba que en 2008 su situación económica familiar era peor o mucho peor que en los años anteriores (IPSOS/Apoyo)? De las múltiples explicaciones para entender esa paradoja, nos concentraremos en una sola, que parecería absurda: si bien la desigualdad ha disminuido, la diferencia entre la riqueza absoluta de la población de mayores ingresos respecto a la de menores ingresos ha aumentado.


Haremos un ejercicio ficticio para demostrar que, aunque la desigualdad pueda haberse reducido, las diferencias en la riqueza aumentan notoriamente gracias a las diferencias iniciales de ingreso y a la acumulación del ahorro familiar, a pesar de que asumiremos que los ingresos de los menos acomodados se incrementarán a ritmos mayores.



Los cálculos abarcan un periodo de 10 años, en el que dividiremos a la población en dos grandes grupos (de 50% cada uno), en que uno gana tres veces más que el otro (3.000 soles al mes contra 1.000). En el grupo ‘A’ (los más acomodados) la familia promedio gana 36.000 nuevos soles en el primer año, que aumentan anualmente en 6% y de los que ahorran 20%. En cambio, el ingreso del grupo ‘B’ (los menos acomodados, incluidos los pobres y pobres extremos) llega a 12.000 soles en el primer año, ahorran 5%, pero su ingreso aumenta en 10% anual. Que el ingreso del grupo ‘B’’ aumente más que el ‘A’ no es realista, pero lo hemos supuesto así para que la inequidad relativa disminuya. Asumiremos que no hay inflación, de manera que todos los valores están a precios constantes.


En el primer año la brecha de “riqueza” (ahorros) entre ‘A’ y ‘B’ es de 3.000 soles, ya que el grupo ‘A’ ahorra 20% (3.600 soles) y el ‘B’ 5% (600 soles). A medida que pasan los años, esa brecha va aumentando, aun cuando asumimos que del ahorro no se derivan intereses ni ganancias, lo que favorecería aún más a ‘A’. Si bien el ingreso del grupo ‘B’ se duplica en solo 7 años y el del ‘A’ recién en casi 12, la ventaja absoluta de “riqueza” (ahorros) aumenta cada vez más a favor de este último grupo. En el décimo año la diferencia de riqueza entre ambos grupos ya es abismal: 38.000 soles o 13 veces más que en el año inicial.  


En el gráfico adjunto se presenta la aparente paradoja: en términos relativos la inequidad disminuye (en rojo: coeficiente Gini), pero en valores absolutos la desigualdad se incrementa sostenidamente (en azul: brecha de riqueza). Y no nos sorprendería que esa sea la causa principal del malestar de gran parte de la población. De manera que si bien es muy bueno que mejore la distribución personal del Ingreso Nacional, mejor aún sería que se reduzcan las brechas de Riqueza.






Fuente: La República, diciembre 22, 2009 (www.larepublica.pe/actualidad-economica-juergen-schuldt/22/12/2009/riqueza-y-distribucion-del-ingreso).


miércoles, diciembre 16, 2009

Lapsus económicos comunes



En años recientes el periodismo económico ha adquirido una importancia creciente y viene cumpliendo un rol pedagógico esencial. Desafortunadamente no siempre se utilizan adecuadamente algunos conceptos básicos. Veamos algunos resbalones que se repiten muy a menudo.

Decir que las exportaciones no tradicionales han crecido espectacularmente porque su volumen (¡medido en toneladas!) ha aumentado a tasas muy elevadas, es un primer error garrafal. Es como decir que una economía que exporta únicamente chips de computadoras o tangas, que son joyitas peso pluma, prácticamente no contribuyen a las exportaciones totales, lo que es absurdo. O se toma su valor en dólares corrientes, lo que permite calibrar su contribución a la balanza comercial externa, o se deflactan sus valores como lo hace el INEI a precios constantes del 2002 (Véase Gráfico adjunto). De aquel cálculo chiflado en base a pesos se concluye que nuestra economía marcha firme hacia la secundario-exportación.

Para comprender un segundo error, es necesario distinguir entre un modelo primario-exportador y uno secundario-exportador. El primero, tipifica aquellas economías que exportan principalmente ‘commodities’, que son mercancías estandarizadas que cuentan con mercados mundiales organizados. En el segundo, se exportan productos propiamente manufacturados, diferenciados, complejos y para los cuales no existen mercados centralizados. De ahí que el segundo foul que se comete consiste en confundir la primario-exportación con las exportaciones tradicionales y la secundario-exportación con las no-tradicionales. Cuando bien sabemos que estas últimas contienen mucho de lo que esconden los bikinis: muestran poco, sugieren mucho y guardan lo más importante, que en este caso son –frescos o congelados- pescados y mariscos, frutas y verduras, que son commodities típicas.

Un tercer desliz común es afirmar que las exportaciones no tradicionales generan más ‘valor agregado’ que las tradicionales. Sabemos que el valor agregado es la diferencia entre el valor bruto de producción menos el de los insumos. Como tal es la sumatoria de remuneraciones, rentas, ganancias. En términos puntuales, los sectores agropecuario y minero –que son primarios- generan una proporción mayor de valor agregado: De cada 100 nuevos soles de producción bruta, la agricultura gastaba 28.80 nuevos soles en insumos y el resto era valor agregado, es decir un apreciable 71,2%; en la minería esta proporción también era muy alta (69,1%). En cambio, en la industria manufacturera el porcentaje era mucho menor: materiales textiles, 30,6%; prendas de vestir, 39,7%; calzado, 37,4%; químicos básicos, 44,1%; etc. Pero de ahí tampoco debe concluirse que debamos seguir por la actual ruta tercamente primario-exportadora, sino que tenemos que darle más espacio a la expansión del más estable mercado interno, lo que podría lograrse estimulando los encadenamientos entre los sectores de la economía, lo que sería sencillo si se le diera la importancia que se merecen las CITEs, entre otras tantas medidas que están a la mano.

***



Fuente: INEI. Evolución de la Exportaciones e Importaciones, octubre 2009. Lima, Informe Técnico no. 12, diciembre 2009.

***

NOTA:


Los datos del último párrafo han sido calculados a partir de la publicación del INEI. Véase: TABLAS INSUMO PRODUCTO DE LA ECONONMÌA PERUANA, 1994; Capítulo V. PRINCIPALES CORRELACIONES DE LA TABLA INSUMO PRODUCTO (ver: www1.inei.gob.pe/biblioineipub/bancopub/Est/Lib0092/indice.htm).

RECOMENDACIÓN:

El INEI, el MINCETUR o el BCR harían bien en diferenciar las exportaciones primarias (commodities) de las secundarias (manufacturas propiamente dichas) en sus cuentas de las exportaciones peruanas, en vez de quedarse en la nomenclatura antigua, la que resulta cada vez más anciana: P.ej., los mangos y espárragos frescos y congelados se exportan desde hace 40 años, pero se siguen considerando como exportaciones ‘no tradicionales’, cuando son claramente commodities. Lo mismo vale para las maderas, frutas, verduras y muchos otros productos.

jueves, diciembre 10, 2009

¿Qué tan satisfechos están los latinoamericanos con 'su' democracia?

El cuadro habla por sí sólo (los porcentajes para cada uno de los tres años resultan de la sumatoria de las respuestas que opinan estar 'muy satisfechos' y 'relativamente satisfechos'):



Fuente: The Economist, diciembre 10, 2009 (original: Latinobarómetro).

miércoles, diciembre 02, 2009

Porter dixit y las Ondas Largas en Perú

Tenía que venir un gurú del extranjero para decirnos lo que todos ya sabíamos, menos el gobierno. Michael Porter, el profesor de Harvard, llegó a Lima y disparó unos buenos exocet en su presentación del lunes pasado (*):

“Perú ha crecido mucho en los últimos años, pero ese crecimiento no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población”, añadiendo que hemos “vivido una ilusión exportadora en los últimos años”. Lo que se debería a que “el Perú no dispone de una política ni de una estrategia de largo plazo en temas de competitividad y, por tanto, es una economía que no tiene un rumbo definido”. Es decir, nos alerta con buenas razones: “no dormirse en sus laureles porque han crecido durante los últimos años”.

Olvidó decir que por esa ruta “extractivista” ya andamos como hace 500 años y que puede ilustrarse para los últimos 110 en base a la estrecha estructura primaria de nuestras exportaciones, en que siempre nos hemos concentrado en unos pocos rubros, según el Gráfico que sigue (machuque el ratón si desea ver la imagen sin lentes; lo mismo para las otras dos que se presentan más abajo).



Es más, continúa el profesor de Harvard: “Perú tendrá que hacer más que solamente exportar materias primas, porque de lo contrario hay riesgo de que China congele a la economía peruana en su forma actual”; es decir, como simple depósito de materias primas, cuando deberíamos centrarnos en “las exportaciones de productos con valor agregado y de servicios, que casi se han estancado”.

Es decir, tenía plena conciencia que nuestro país había estado marcado por la “Maldición de los Recursos Naturales” que nos agobia desde la llegada de los españoles a estas tierras y cuyas consecuencia son bien conocidas: deterioro de los términos de intercambio y volatilidad de precios, enfermedad holandesa y efecto voracidad, rendimientos decrecientes a escala y al factor, débiles encadenamientos productivos y en el consumo, reducido ‘valor de retorno’ y desnacionalización de la economía, concentración del ingreso y de la riqueza, conflictos mineras-comunidades y deterioro del medio ambiente, rentismo y voracidad, ingobernabilidad y autoritarismo.

Peor aún es que, según añadió el experto, “al Perú no vienen inversiones para crear nuevas empresas, sino para comprar negocios ya existentes”, cuando “deberían estar construyendo nuevas fábricas, creando nuevas tecnologías y experiencias, pero eso no está sucediendo, lo cual sería un signo peligroso porque significa que los inversionistas extranjeros que quieren construir fábricas no están pensando en Perú”.

Y, es así como el Perú ha marchado pasivamente siguiendo el ritmo de las economías del norte, en ciclos largos (Kondradieff), cuya ruta esta marcada por las inversiones resultantes de las innovaciones schumpeterianas en esos países. Es decir, siguiendo fielmente la ley de las ventajas comparativas estáticas, siempre hemos servido de despensa y hemos estado orientados a ofrecer los insumos brutos que requerían para su desarrollo los países centrales.

Al igual que allá, también aquí esos ciclos de larga duración parecen tener una extensión que oscila entre los 45 y 65 años, tal como lo han demostrado dos jóvenes economistas brillantes en base a tres métodos –con resultados muy similares en cada caso- contenidos en una tesis recientemente sustentada (véase el Gráfico siguiente). Obviamente al interior de cada onda larga hay ciclos cortos, más volátiles en las fases de contracción y depresión que en las de recuperación y auge, como es sabido.


Precisando, los autores distinguen las cuatro fases de cada ciclo largo, en que se pueden observar los años precisos de inicio y fin, con lo que se puede obtener su duración:


___________________
(*) Las citas que figuran en este texto se han tomado de la siguiente fuente: “Porter: Inversión extranjera en Perú no viene a construir fábricas”, en Gestión, diciembre 1, 2009; pp. 16-17.
En otra oportunidad profundizaremos en la ponencia presentada por Michael Porter: “Competitiveness: A New Economic Strategy for Peru”, Lima, noviembre 30, 2009 (versión en ppt).


P.D. (3-Xi): Sobre la conferencia de Porter y el Silencio de los Inocentes, recomendamos la lectura del magistral artículo de César Hildebrandt (Gonzalez Prada redivivus): www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/estupefactos_51769.html

martes, diciembre 01, 2009

Good Bye, Dubai

To Whom It May Concern:
Dubai es el segundo miembro más importante de “Emiratos Árabes Unidos” (EAU), país creado por siete jeques el día de ayer hace 38 años. Con 4,7 millones de habitantes, cuyo más poderoso emirato es Abu Dabi, isleña capital de esa nación cuyo PBI por habitante es de US$ 55.000.

En Dubai se encontró petróleo en cantidades apreciables en 1966, aunque nimias si las comparamos con el 90% de las reservas que posee Abu Dabi y que alcanzan para lo que resta del siglo. Una vez más se venía cumpliendo ahí la “Maldición de los Recursos Naturales”, que afecta patológicamente a economías en las que el oro negro fluye a borbotones: excesivo endeudamiento público e inversión en elefantes blancos, volatilidad de precios e inestabilidad económica, corrupción y clientelismo, estados autoritarios y concentración de la riqueza.

A fin de evitar esa “paradoja de la abundancia”, Dubai intentó diversificar su economía atrayendo exitosamente inversiones y asumiendo deudas masivas, llegándose a conocer como la Singapur de Medio Oriente. Invirtieron extravagantemente en los sectores financiero, de transportes-comunicaciones y, sobre todo, en el inmobiliario y de turismo: una torre-velero es el primer hotel de 7 estrellas del orbe (ícono de la ciudad), islas artificiales habitables en forma de palmeras y otras que replican el mapamundi (donde uno puede comprarse su propio país si dispone del sencillo necesario), el edificio más alto del mundo (800 metros).

En el extranjero los califas, emires, jeques y sus acólitos de EAU y Dubai compraron parte de la Chrysler-Mercedes y Madame Tussaud (cada uno por US$ 1.500 millones), puertos enteros y empresas de tecnología, mansiones y castillos, Audis forrados con diamantes auténticos y Bentleys pintados con oro blanco. También disponen del único satélite privado de la región y una línea aérea propia.

Fascinados con esa Utopía marítima en el Desierto, los mayores bancos de inversión hicieron fluir gozosos el dinero a ritmos escandalosamente irresponsables desde Europa. Durante cuatro años las propiedades subieron a la estratósfera, hasta que la burbuja reventó durante la segunda mitad del 2008, cayendo 60% respecto al pico de precios alcanzado previamente. La situación se calmó a mediados de este año, aún cuando apenas han vendido un tercio de las islas y un cuarto de las casas y oficinas permanecen desocupadas.

Pero, hoy hace una semana, Dubai anunció que se tomaría unas vacaciones de seis meses durante los cuales no serviría los intereses adeudados, cuando el 14 de este mes debía pagar US$ 3.500 millones. Lo que tenía que venir, a pesar de haber emitido deuda soberana por US$ 15.000 millones durante los últimos meses: habían acumulado deudas por US$ 95.000 millones en el país, 60% de los cuales correspondían a los ‘holding’ cuasi-estatales de Dubai. A pesar de que Abu Dabi anunció que brindaría algún apoyo crediticio, se desató el pánico en medio planeta y la temperatura corporal de los inversionistas subió a los 48 grados Celsius que en el verano son normales en Dubai, más 95% de humedad. 

Cierto que la historia recién comienza, pero no hay duda que el sueño de una noche de verano en Dubai se acabó. Y que no nos sorprenda que ciertas economías del este y centro europeo, así como Grecia, se deslicen por ese mismo despeñadero.